domingo, 20 de enero de 2013

Cine militante (segunda parte)

 
 
Oscar Cuervo dice: “Las objeciones que se le hacen a Argo respecto de que los revolucionarios iraníes no fueron así o que en la realidad histórica el salvataje de los norteamericanos fue encarado de una manera distinta a la que se muestra en la película no van al fondo de la cuestión. Tampoco es decisiva la mayor o menor simpatía que nos despierte la revolución iraní o la política norteamericana en medio oriente para pensar en la justificación de Argo. Buscar una supuesta corrección histórico-política en la forma de filmar una revolución es totalmente irrelevante. Luego: hay miradas verdaderas y miradas falsas sobre el mundo. Pero: su verdad y su falsedad no se dirimen en términos de corrección historiográfica o justicia política”.
 
Primero: ¿Cuál es el fondo de la cuestión? Segundo: Si los revolucionarios iraníes no fueron como los pinta le película, estamos ante una descripción falsa, distorsionada o equivocada. La calidad cinematográfica de la misma, sus logros narrativos, visuales, sonoros, actorales, etc, no están condicionados por eso. Nos puede gustar, emocionar, hacer reír, etc, o no, y en cualquiera de los casos habremos accedido a una versión falsa, distorsionada o equivocada de cómo fueron los revolucionarios iraníes, cosa que en términos de nuestro conocimiento no sería una cuestión irrelevante. Mi interpretación de las sospechas acerca de los responsables del atentado a la AMIA no dependen de la película, pero ésta puede incidir en esa interpretación y por consiguiente en mi opinión y mi conducta.

Prosigamos:

“Sokurov adopta en El arca rusa una posición claramente anti-revolucionaria. ¿Hubiera sido preferible que esta película dejara mejor parados a los revolucionarios rusos (que quedan replegados en un fuera de campo inapelable) o que el punto de vista no quedara tan fijado a la suerte corrida por la princesa Anastasia y sus padres, el zar y la zarina? La pregunta carece de sentido. ¿Tendría que haber tenido Sokurov una mirada más equilibrada, sopesando los aportes positivos de la revolución o la injusticia social del régimen zarista? No creo que se llegue muy lejos por ese lado: si necesitamos tomar una resolución sobre los zares o sobre los soviets, no nos hace falta el cine para eso. Y sin embargo, el cine es un órgano imprescindible para la experiencia contemporánea del mundo”.

Si el cine es eso, con más razón todavía podemos afirmar entonces que la verdad o falsedad sobre los hechos y protagonistas que retrata no es un asunto irrelevante. El francotirador y Apocalipsis Now son dos películas geniales que no dejan muy bien parados a los revolucionarios vietnamitas. La posibilidad de discernir ambos aspectos es no más que una posibilidad, la posibilidad de que miles de millones de personas accedan,  antes o después de verlas, a otras versiones acerca de cómo fueron los revolucionarios vietnamitas. Difícil, no imposible.

Dice Oscar: El arca rusa aporta una mirada singular e insustituible, abre el mundo desde una perspectiva no más ni menos correcta, sino desde una perspectiva única. Sokurov despliega una cadena de significados en relación al tiempo y a los tiempos (el tiempo cronológico, la historia universal, la temporalidad del relato, la temporalidad puesta en juego en la música, en la danza, la pintura, la escultura, en el relato evangélico, el tiempo del habitar y el de recorrer un museo, el tiempo de las despedidas, el de la muerte propia y el del sueño, el tiempo de la proyección y de la expectación cinematográficas) que no acaecerían si el director no hubiera adoptado esta posición y no hubiera filmado esta película. Mientras que nuestras opiniones sobre la monarquía, el comunismo o el capitalismo transitan por surcos ya trillados, El arca rusa abre una perspectiva inédita”.

La mirada de Sokurov sobre el mundo y la revolución rusa bien puede ser singular e insustituible y su perspectiva única. Puede ser todo eso a la vez, y a la vez ser más o menos fiel al verdadero contexto que describe y dentro del cual inscribe su historia. La pintura de los revolucionarios rusos puede ser bellísima y a la vez estar mandando cualquiera. Un peliculón bien puede estar mandando fruta, tal es el caso de El francotirador y de Apocalipsis Now. La historia de la cinematografía debe estar llena de peliculones en donde los comunistas rusos no quedan por cierto muy bien parados. Saquemos la palabra “rusos”: esa historia está llena de peliculones anticomunistas. Para ser justos, hay que decir también que la historia del cine está rellena de películas anticomunistas más modestas. La lista de bazofia anticomunista es casi infinita.

Luego resulta que mientras nuestras opiniones sobre la monarquía, el comunismo y el capitalismo transitan por surcos ya trillados, el bueno de Sokurov nos abre una perspectiva inédita de la revolución rusa, para lo cual “adopta” una posición claramente anti-revolucionaria. ¿Pero acaso no es ésta una posición igualmente trillada?

Podemos decir así: desde una opción, posición u opinión trillada, trilladísima, Sokurov nos abre una perspectiva inédita sobre la revolución soviética. Puede ser, no he tenido el gusto de verla. Ojalá que así sea.

Tengo suficientes razones para sospechar que la producción de Argo ha “optado” por repetir una posición trillada sobre la revolución iraní como el contexto para contarnos un hecho histórico de relevante gravedad. Como el gobierno de los Estados Unidos está desde antaño dedicado a joder a los iraníes, y con bríos renovados en los últimos años, sospecho que el objetivo esencial de Argo es generar en la opinión pública norteamericana y mundial un estado de antipatía hacia los gobernantes iraníes, y un estado si no favorable cuando menos apático ante una próxima invasión de la OTAN sobre Irán.  

Como prueba de todo lo dicho: Volver al futuro es para mí la mejor película de la historia del cine, y no debo ser el único que piensa lo mismo. Dicen por ejemplo que fue la película favorita de Ronald Reagan. Aunque se puede concordar o no conmigo y con Ronald, nadie  se atrevería a discutirnos que Volver al futuro es un peliculón maestro.  Y sin embargo: ¿Ustedes recuerdan a quién le roba el Doc el combustible nuclear para el DeLorean? ¿Recuerdan la combi, los morochos árabes y el lanzamisiles RPG7? ¿Recuerdan quién ametralla a Emmett Brown? Adivinen. Una ayudita de su servidor: K

Encima de todo, por lo que cuenta el Cuervo, sospecho que la película de Affleck es una cagada. Oscar se pregunta: “¿Cómo es que Argo goza de un consenso tan amplio, cómo es que algunos especialistas protestaron porque la Academia no distinguió el "gran" trabajo de Affleck con una nominación como director? ¿Cómo puede ser que algunos levanten la bandera del clasicismo ante lo que es producto de la pura rutina y obediencia rasa a los procedimientos genéricos? Probablemente porque los críticos obligados a cubrir los estrenos semanales están todo el año expuestos a productos incluso peores que Argo, porque se sienten maltratados en sus empleos o porque se resignaron a creer que el cine...”.

¿No será, Cuervo, que han de estar entongados de alguna forma más o menos discreta con el negociete? ¿O acaso el antikirchnerismo local (ese que combatimos cada quien desde su espacio) no es parte de una campaña mundial contra los gobiernos que desafían al imperialismo y las derechas propias y ajenas?

Solución de la adivinanza:
 
 
 

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