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domingo, 8 de marzo de 2015

Apología y detalle de mujer sin sombrero


Son muchas las chicas que he deseado agasajar en este día de amor a su lucha. La abuela que me queda, mi mamá, mis tías y mis primas, mis amigas, mis camaradas, las novias que tuve y la novia que tengo. En ese collar de nombres queridos que protegen mi corazón, brilla especial hoy el recuerdo de mi otra abuela, Doña Nidia, la Nona que me acompañó por y hasta los 36 años, es decir por casi siempre, para toda la vida. Para ella estas tres maravillosas perlas
 
 


Apología de mujer con sombrero by Silvio Rodríguez on Grooveshark

Yo no vine aquí viniste tú
yo no te esperaba y te besé
se supone que debo callar
se supone que debo seguir

Se supone que no debo protestar
se supone que eres un regalo
que se me rompió enseguida
y ahora nada, lo de siempre
se supone que eres el sombrero
de una fiesta, de esos de cartón
para la ocasión

Oh mujer
si supieras lo breve que entraba la luz
en la casa de un niño
en un alto edificio
y que era la hora esperada del día
no me hubieras tocado en el hombro
una vez

Oh mujer
si supieras lo breve que entraba esa luz
en una casa que se llamaba la noche
en una casa en la que no había más puertas
que las de la razón de aquel niño sin fe

Ahora se supone y nada más
yo también quisiera suponer
que la cobardía no existió
que es un viejo cuento de dormir

Pero quedo yo en medio de mí
y en medio de las mismas paredes
sonriendo a los amigos
yendo allá, desayunando
pero quedo yo, aquí
aplaudiendo una vez más
a los fantasmas de las tres

Oh mujer
ojala que contigo se acabe el amor
ojala hayas matado mi última hambre
que el ridículo acaba implacable conmigo
y yo de perro fiel
lo transformo en canción

Oh mujer
no te culpes, la culpa es un juego de azar
nadie sabe lo malo que puedes riendo
y lo cruel que pudiera salir un regalo
no te asustes del día que va a terminar
no te asusten los puentes que caigan al mar
no te asustes de mi carcajada final

Silvio Rodríguez
(1970)


Detalle de mujer con sombrero by Silvio Rodríguez on Grooveshark


Nací cuando las nebulosas aún eran
polvo cósmico en loca fricción
cuando ni el bisabuelo de este universo
había conocido la luz

Nací mucho antes
y aún soy lo mismo que fui

Lenguas de fuego, estrellas remotas
cuerpos volando imitando la vida
breves tormentas de millones de años
ojos en el cielo azul

Qué joven soy
qué me dará la vida
qué me dará la vida
qué me dará el amor

Me hice universo, galaxia, planeta
en mí lomo crecieron animales y selvas
y la inteligencia fue haciéndose rienda
para mi nerviosa emoción

Nací mucho antes
y aun soy lo mismo que fui

Un semimono cazador de venados
pirámides, tumbas de arena del hombre
dioses y héroes imperios caídos
guerras de la religión

Pero qué joven soy
qué me dará la vida
qué me dará la vida
qué me dará el amor

Me brotaron colonias, más tarde repúblicas
y países enormes en revolución
nació quien me puso nombres y apellidos
profetas con pies de león

Nací mucho antes
y aún soy lo mismo que fui

Sueños armados, ideas preciosas
mil enemigos con banderas atómicas
elementales y viejas miserias
y el corazón de un fusil

Pero qué joven soy
qué me dará la vida
qué me dará la vida
qué me dará el amor

Aún me paseo robándole al aire
cualquier esperanza que ablande mis guerras
soy enemigo de mí y soy amigo
y soy amigo de lo que he soñado que soy

Nací mucho antes
y aún soy lo mismo que fui

Un embutido de ángel y bestia
la democracia y el templo hermanados
hombres, mujeres, niños y viejos
y algo para una mujer

Pero qué joven soy
qué me dará la vida
qué me dará la vida
qué me dará el amor

Cuando me beses, cuando me acaricies
vas a sangrar, vas a iluminarte
mi anatomía de espuma y granada
quiere y canta por mí

Es que nací mucho antes
y aún soy lo mismo que fui
 
Cuando me dejes, cuando me rechaces
estarás destruyendo, negando a mis padres
a todos mis hijos, a lo que me hizo
y a lo que yo vine a hacer

Pero qué joven soy
qué me dará la vida
qué me dará la vida
qué me dará el amor

Qué joven soy
qué me dará la vida

Silvio Rodríguez
(1970)

 
Mujer sin sombrero by Silvio Rodríguez on Grooveshark


Si un funcionario y un poeta amaran la misma mujer
qué nueva implicación tendría la guerra astuta que padecen
y en fin dónde se posaría la victoria del amor

El funcionario con funciones
el poeta cambiando de voz
los dos haciéndose pedazos
contra el temible amor
los dos haciéndose pedazos
contra el temible amor

Si les pregunto a los presentes a cuál de los dos le van
los despeinados al poeta y los peinados al suicidio
y sólo yo le apuesto todo a la mujer

Hicimos el amor en la ventana
y el vecino de enfrente se quejó
eso no lo sabías, no lo dije
qué ventana mejor se humedeció

No llegué a ir al mar pero fui al pueblo
y en el lugar donde iba tu voz
siempre se hizo silencio un gran silencio
nadie ocupó tu silla tu canción

Hay que salvar esos recuerdos de todo lo que fue ruin
hay que salvar esos recuerdos para salvarte a ti

Hay un amor que da lo diario, que te va a comprender
y otro que canta y eterniza, que te hace trascender

Cada cual da lo que tiene
unos dan necesidad
y otros regalan las palabras
veremos qué dura más

Hay el amor omnipotente
hay el amor desesperado
que descorazona las piedras
que es más semilla que semilla
que es más arado que el arado

Hay el amor de amor de amor
hay el amor como una tumba
hay el amor de laberintos más complicados que un sombrero
hay el amor cercano a Cristo

Mi amor no ha sido tan tremendo
ni tan ancho, ni tan bello
ni tan triste, ni tan sabio
ni tan solo, ni tan loco
ni tan todo, ni tan nada
pero canta

Silvio Rodríguez
(1970)

domingo, 5 de agosto de 2012

Rosas y nomeolvides para salvar a España


Uno de los recuerdos más tristes y heroicos de la Guerra Civil Española quedó grabado en la madrugada del 5 de agosto de 1939, cuando los pelotones facistas del franquismo triunfante fusilaron a 56 militantes de las Juventudes Socialistas Unificadas, acusados de organizar la resistencia. Entre ellos había trece jóvenes mujeres, llamadas desde entonces “las 13 rosas”.




Ellas eran: Carmen Barrero Aguado, Martina Barroso García, Blanca Brisac Vázquez, Pilar Bueno Ibáñez, Julia Conesa Conesa, Adelina García Casillas, Elena Gil Olalla, Virtudes González García, Ana López Gallego, Joaquina López Laffite, Dionisia Manzanero Salas, Victoria Muñoz García y Luisa Rodríguez de la Fuente. La rosa 14, Antonia Torres Llera, fue ejecutada al mes siguiente.

El tradicional homenaje que para esta fecha se realiza frente a los paredones del cementerio madrileño de la Almudena, contó hoy por primera vez en 73 años con la presencia conjunta de dirigentes comunistas y socialistas. Honrando la memoria de las rosas, los representantes de ambos partidos convocaron a unir la izquierda española en una fuerza capaz de reorganizar al pueblo para la lucha contemporánea contra los mismos verdugos.

Entre las cartas de adiós y otras ofrendas personales que las muchachas dejaron al momento de despedirse estaban estas sandalias de esparto que Martina Barroso bordó en la cárcel: "Dáselas a mi sobrina Lolita, que dentro de unos pocos días cumplirá dos años. Son para ella y para la hija que tendrá. Para que caminen por el dilatado mundo que no conoceré. Que vivan la vida que no podré vivir…".


domingo, 6 de noviembre de 2011

La infinita Fanny

Las compañeras y compañeros del PC despedimos la semana pasada a Fanny Edelman, presidenta de nuestro Partido, fallecida el martes a la edad de 101 años. Sobre la estela de su partida, en nuestros corazones, queda brillando la infinita luz de su alma, fuente sagrada de inspiración para seguir luchando por una sociedad cuyas riquezas naturales y productos del trabajo se compartan entre todos sus integrantes de manera solidaria, ecuánime y armónica.

Personalmente, me despido también de mi vecina, de la señora que vivía aquí a la vuelta, en el 429 de la calle Cochabamba, esquina Defensa. Merodeando por allí una tarde de febrero, Día de los Enamorados, me crucé casualmente con una de sus mejores amigas y camaradas, Tati, custodia personal de los archivos históricos del Partido Comunista, en la profundidad de los cuales –se cuenta– Osvaldo Bayer supo bucear una larga temporada. “Estoy aquí en lo de Fanny”, me explicó. Dicho encuentro fue la señal perfecta para reparar el trance solitario que me había deparado la fecha: aún podía regalarle a Fanny mis flores de San Valentín. Y así, con un ramo de margaritas blancas, llevo yo mi recuerdo barrial de ella, en su hogar, entre magníficas plantas interiores, libros, ventanales al sur y otro sinfín de íntimas cosas que ahora son el paisaje que más la extraña.

Días después la visité en su oficina del Comité Central para una breve entrevista documental ávida de saborear, de primera mano, algunas imágenes de la gran aventura vivida junto a los hombres y mujeres del mundo entero que se alistaron para defender a España de las armas del fascismo. Su memoria me condujo a 1936, el año en que murieron Lola Mora y Gardel:

Eran los tiempos del golpe de Uriburu y Justo cuando empecé a vincularme con los presos comunistas y anarquistas. Así me incorporé al Socorro Rojo, donde me propusieron afiliarme al Partido Comunista. Dije que sí sin saber qué era el comunismo ni cuáles eran sus ideales, pero empezando a comprender que la dictadura y su efecto sobre las condiciones de vida del pueblo tenían una relación íntima. Esos años fueron determinantes para mi futuro. Me convertí en una militante, y en el fragor de la lucha conocí al que sería mi compañero para siempre, Bernardo Edelman.

Bernardo era periodista de La Vanguardia, órgano de difusión del Partido Socialista, que en ese momento estaba sumido en una fuerte discusión interna destinada a fracturarlo. Tan así que Bernardo optó por madurar sus divergencias yendo a escribir para la prensa de la Federación Nacional de la Construcción, sindicato que jugó un papel crucial en la huelga general del ‘36. El 1936 fue un año de paros y manifestaciones obreras contundentes, al punto que aceleraron el reingreso al Senado del proyecto de Ley de Represión al Comunismo que sirvió para perseguir al conjunto de la izquierda nacional. Bernardo y yo nos casamos ese mismo año, cuando estalló la Guerra Civil Española.

En aquel momento se realizaban también las Olimpiadas de Berlín. Había muchos deportistas que al concluir su participación en los juegos, con las medallas flamantes colgando del cuello, se iban directo a España para incorporarse a los frentes. Bernardo se enteró de las Brigadas Internacionales y resolvió, junto con un amigo, unirse a ellas. Llegó una noche a casa y me dijo: “¿Qué te parece si me voy?”. Le contesté: “Claro que sí. NOS vamos”.

Los argentinos dimos origen a un movimiento solidario que desplegó una presencia enorme en todo el país. Pese al trabajo conspirativo de la Sección Especial de la Policía, fue una labor increíble de ayuda política y material. Comida, ropa, ajuares tejidos por las mujeres de aquí para los bebés que nacían en el bando republicano. Contábamos con el apoyo de Ángel Gallardo, embajador de la República Española, un católico militante a quien no le preocupaba que la ayuda proviniera de socialistas, comunistas o anarquistas. Baiocco, un compañero de la colectividad italiana, era el encargado de la salida ilegal de los compas que iban para España. El PC tenía por entonces mucha influencia entre las colectividades extranjeras.

Por su parte, el Partido Socialista le entregó a Bernardo 500 pesos: 250 para pagar la tercera clase del barco en que viajamos, y 250 para moverse a su llegada a París. Los 500 pesos necesarios para mi propio pasaje se reunieron gracias a la colecta organizada por mis compañeros. Nuestra ruta de ingreso a la guerra arrancó en septiembre del ‘37, zarpando desde Montevideo a bordo del carguero “Olympier”. Viajamos con un grupo de españoles y un periodista argentino del que se me escapa el nombre. También iban unos búlgaros radicados en Comodoro Rivadavia y unos albaneses que vivían en el conurbano bonaerense. Al cabo del Atlántico interminable por fin desembarcamos en el puerto belga de Amberes, y de ahí en tren hasta París, donde inmediatamente contactamos al Socorro Rojo Francés.

París era el punto donde se coordinaba toda la acción solidaria mundial. El movimiento antifascista levantado en Europa había sido ya despertado a comienzos de la década, cuando Henri Barbusse, Romain Rolland, Thomas Mann y el propio Albert Einstein convocaron a una reunión de intelectuales que alertó a los pueblos sobre el peligro que representaba el nazismo en Alemania. En esos días que estuvimos en París se inauguró la Exposición Internacional Anual y con Bernardo aprovechamos para verla. Entre toda esa serie de obras exquisitas había una que destacaba por su imponencia. Era el “Guernica” de Pablo Picasso.

En la embajada española en París tramitamos los papeles necesarios y partimos hacia Perpignan, y de Perpignan a Cerbère, frontera con Portbou, primera ciudad catalana en la provincia de Girona. Al llegar a Barcelona nos vinculamos con el Partido Comunista, que nos propuso movilizamos a Madrid con las milicias populares, germen del ejército que unificó la dirección de las guerrillas con el objetivo apremiante de garantizar la defensa de la capital.

Yo me reportaba al Socorro Rojo y Bernardo a la Unión de Juventudes Socialistas. Bernardo era corresponsal de guerra del periódico La Nueva España, una tirada de sesenta mil ejemplares que publicaba la Federación de Organizaciones de Solidaridad con la Guerra Civil Española, que incluía entre muchas a la Comisión Argentina de Mujeres y a los Jóvenes de Ayuda a la España Leal. El Socorro Rojo tenía como tarea fundamental abastecer las necesidades de las tropas, distribuir los alimentos, vestimentas, calzados, y cuidar además a los familiares de los combatientes.

Contra todos nuestros deseos y convicciones, tuvimos que volvernos a la Argentina por pedido del Partido Socialista. Bernardo se negó hasta el último momento a abandonar su trinchera, y aquel regreso forzado lo terminó de convencer que había llegado la hora de pasarse conmigo al Partido Comunista.

Salimos de España a fines de 1938. Cruzando la alta frontera de los Pirineos los soldados me quitaron una carta hermosa que me había llegado desde Buenos Aires, escrita por mi hermano, David Jacovkis. Les rogué por favor que no me la quitaran, pero tenían órdenes estrictas de no dejar salir un solo papel. La política oficial de los ingleses, franceses y norteamericanos fue de una perfidia inimaginable. La carretera hacia París estaba abarrotada de pertrechos que el gobierno francés había prohibido dejar pasar. Mi madre, Aída, de origen ruso, murió mientras yo estaba allá en la guerra.
El siglo tempestuoso avanzó entre gigantescas olas revolucionarias y contrarrevolucionarias. Los monstruos enviados desde el abismo imperial se devoraron miles, millones de compañeros. Fanny se mantuvo aferrada a su barca de velas rojas, salvando vidas, hundiendo dictaduras, sacando la democracia a flote, desafiando a los cantos del arrecife que amenaza hundirnos y que a diario nos convida para abandonar cubierta. Las estrellas de la liberación guiaron el rumbo de sus sueños, y llegó al Mar de la China, a los golfos de Vietnam, a las costas de Cuba y Nicaragua. En la mañana borrascosa de los ochenta avistó el faro más alto de El Salvador.

Sus últimos actos políticos fueron votar por Cristina, aplaudir la goleada, dar aliento a los siguientes pasos, y alejarse finalmente en paz, con el amor satisfecho, la jornada parlamentaria en que las mujeres y hombres de su país izaron en pareja la bandera elemental de sus derechos reproductivos comunes.

Chau Fanny, presidenta del Partido Comunista, querida madre, gloria, victoria y felicidad por siempre del pueblo argentino.

JBE
Domingo 6 de noviembre del 2011
para Tati

miércoles, 28 de septiembre de 2011

Tienes una historia, cariño


Isabel Pisano, nacida en Montevideo en 1948, es una actriz uruguaya que ha trabajado en películas como “Boquitas pintadas” (Leopoldo Torre Nilsson, 1974) “Casanova” (Federico Fellini, 1976) y “Bilbao” (Bigas Luna, 1978). Su otra vocación, el periodismo, la llevó como corresponsal de guerra a Palestina, Líbano, Chad, Irak, Bosnia y Somalia. Es autora de varios libros, entre ellos “Yo puta - Hablan las prostitutas”, publicado en el 2001, que se convirtió en un auténtico best seller. Estuvo casada con el compositor argentino Waldo de los Ríos, de quien enviudó en 1977. Durante una conferencia de prensa celebrada en Bagdad durante la Primera Guerra del Golfo, en 1990 conoció a Yasir Arafat, líder de la Organización para la Liberación de Palestina, iniciándose entre ellos una relación que duró doce años. Tras su fallecimiento, Isabel le dedicó una biografía donde sostiene que su ex compañero fue envenenado de forma paulatina a través de los medicamentos, y que para mancillar su leyenda los servicios israelíes se encargaron de diseminar la creencia de que Arafat era homosexual y había muerto de sida.

En la siguiente entrevista realizada por Jesús Quintero, Isabel Pisano habla de Libia:



jueves, 11 de agosto de 2011

Modelo chileno


Camila Antonia Amaranta Vallejo Dowling nació en Santiago a finales de abril de 1988. Estudia geografía, milita en las Juventudes Comunistas y es presidenta de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile.

miércoles, 18 de mayo de 2011

Perfección


“Cuántas canciones no les hemos hecho a ellas. A ellas, las mujeres que nos acompañan en el camino, las mujeres que nos demuestran que a veces estamos equivocados. Y las mujeres sobre todo que pretenden hacer que nosotros cambiemos cosas que tenemos. Cambiemos formas de ser, cambiemos algunas conductas, algunos vicios, en fin. Cuántas veces no hemos escuchado algunas sugerencias que nos hacen pensar en estos cambios que necesariamente y de cualquier modo tenemos que hacer. Así que esta canción es para agredecer a ellas su preocupación, y su insistencia de que, a ver... De que algún día nosotros también logremos esa perfección que ellas han adquirido”.

Alejandro Filio (México DF, 1960)
 introducción a la canción “Vienes con el sol”

domingo, 6 de marzo de 2011

Afiliate nena


Murió el 13 de julio de 1954. No se realizó ninguna autopsia. Fue velada en el Palacio de Bellas Artes de la Ciudad de México, con su féretro arropado con la bandera del Partido Comunista Mexicano, hecho muy criticado por toda la prensa nacional. El cuerpo de Magdalena Carmen Frida Kahlo Calderón fue incinerado y sus cenizas permanecen albergadas en Coyoacán, al centro del DF, en la Casa Azul, lugar que la vio nacer, vivir y morir, y que hoy lleva su nombre.


Las últimas palabras de su diario son: “Espero alegre la salida y espero no volver jamás”.

sábado, 26 de febrero de 2011

Dios es una mujer también

(Para Fanny Edelman, presidenta del Partido Comunista, que hoy cunple 100 años)

Tengo un sueño de los míos
y es mío a solas todo mío
ha sido mi amigo desde que era una nena

Tiene una vida tiene un corazón
tiene un alma
y es parte de todo lo que esta mujer da al mundo

Y es un sueño grande
suficientemente grande como para compartirlo
como un arco iris colgando del aire

Y le agradezco a dios por hacerlo real
me hace pensar que quizás
dios es una mujer también

Hay luna llena esta noche
me estoy bañando en su luz
desnuda como el día en que nací

No hay vergüenza bajo este cielo
he besado el pasado, adiós
y enmendado a mi corazón

Con un sonido dulce que
solamente yo puedo hacer
y que se fortalece cada vez que respiro

Y todo me hace sentir como nueva
me hace pensar que quizás
dios es una mujer también