“El más ilustre de los evangelistas de Ibsen, George Bernard Shaw, dijo en su Quintessence of Ibsenism que es absurdo preguntarle a un autor una explicación de su obra, ya que esa explicación bien puede ser lo que la obra buscaba. La invención de la fábula precede a la comprensión de su moraleja. En el caso de Ibsen, las invenciones nos importan más que las tesis. Tal no fue el caso cuando se estrenaron sus obras. Gracias a Ibsen, la tesis de que una mujer tiene derecho a vivir su propia vida es ahora un lugar común. En 1879, era escandalosa. En Londres, tuvieron que agregar a Casa de Muñecas una escena final, en la que Nora Helmet, arrepentida, vuelve a su hogar y a su familia”.
Del prólogo a “Peer Gynt” y “Hedda Gabler”,
uno de los 64 libros que Borges alcanzó a prologar para su colección de
cien obras de lectura imprescindible que Hyspamérica publicara en 1985,
Creo que la Revolución Cubana dignificó a nuestro país y a los cubanos. Y que el Gobierno Revolucionario ha sido el mejor gobierno de nuestra Historia.
Sí: antes de la Revolución La Habana estaba mucho más pintada, los baches eran raros y uno caminaba calles y calles de tiendas llenas e iluminadas. Pero, ¿quiénes compraban en aquellas tiendas? ¿Quiénes podían caminar con verdadera libertad por aquellas calles? Por supuesto, los que "tenían con qué" en sus bolsillos. Los demás, a ver vidrieras y a soñar, como mi madre, como nuestra familia, como la mayoría de las familias cubanas. Por aquellas avenidas fabulosas sólo se paseaban los "ciudadanos respetables", bien considerados en primer lugar por su aspecto. Los harapientos, los mendigos, casi todos negros, tenían que hacer rodeos, porque cuando un policía los veía en alguna calle "decente", a palos los sacaban de allí.
Esto lo vi con mis propios ojos de niño de 7 u 8 años y lo estuve viendo hasta que cumplí 12, cuando triunfó la Revolución.
En la esquina de mi casa había dos bares, en uno de ellos, a veces, en vez de cenar, nos tomábamos un batido. En varias ocasiones pasaron marines, cayéndose de borrachos, buscando prostitutas y metiéndose con las mujeres del barrio. A un joven vecino nuestro, que salió a defender a su hermana, lo tiraron al suelo, y cuando llegó la policía ¿con quién creen que cargaron? ¿Con los abusadores? Pues no. A patadas por los fondillos se llevaron a aquel joven universitario que, lógicamente, después se destacaba en las tánganas estudiantiles.
Ahí están las fotos de un marine meando, sentado en la cabeza de la estatua de Martí, en el Parque Central de nuestra Capital.
Eso era Cuba, antes del 59. Al menos así eran las calles de la Centrohabana que yo viví a diario, las del barrio de San Leopoldo, colindante con Dragones y Cayo Hueso. Ahora están destruidas, me desgarra pasar por allí porque es como ver las ruinas de mi propia infancia. Lo canto en "Trovador antiguo". ¿Cómo pudimos llegar a semejante deterioro? Por muchas razones. Mucha culpa nuestra por no haber visto los árboles, embelesados con el bosque, pero culpa también de los que quieren que regresen los marines a vejar la cabeza de Martí.
Estoy de acuerdo en revertir los errores, en desterrar el autoritarismo y en construir una democracia socialista sólida, eficiente, con un funcionamiento siempre perfectible, que se garantice a sí misma. Me niego a renunciar a los derechos fundamentales que la Revolución conquistó para el pueblo. Antes que nada, dignidad y soberanía, y asimismo salud, educación, cultura y una vejez honorable para todos. Quisiera no tener que enterarme de lo que pasa en mi país por la prensa de afuera, cuyos enfoques aportan no poca confusión. Quisiera que mejoraran muchas cosas que he dicho y otras que no.
Pero, por encima de todo, no quiero que regrese aquella ignominia, aquella miseria, aquella falsedad de partidos políticos que cuando tomaban el poder le entregaban el país al mejor postor. Todo aquello sucedía al tibio amparo de la Declaración de los Derechos Humanos y de la Constitución de 1940. La experiencia pre-revolucionaria cubana y la de muchos otros países demuestra lo que importan los derechos humanos en las democracias representativas.
Muchos de los que hoy atacan la Revolución, fueron educados por ella. Profesionales emigrados, que comparan forzadamente las condiciones ideales de "la culta Europa", con la hostigada Cuba. Otros, más viejos, quizá algúna vez llegaron a "ser algo" gracias a la Revolución y hoy se pavonean como ideólogos pro capitalistas, estudiosos de Leyes e Historia, disfrazados de humildes obreros. Personalmente, no soporto a los "cambiacasacas" fervorosos; esos arrepentidos, con sus cursitos de marxismo y todo, que eran más papistas que el Papa y ahora son su propio reverso. No les deseo mal, a nadie se lo deseo, pero tanta inconsistencia me revuelve.
La Revolución, como Prometeo (le debo una canción con ese nombre), iluminó a los olvidados. Porque en vez de decirle al pueblo: cree, le dijo: lee. Por eso, como al héroe mitológico, quieren hacerle pagar su osadía, atándola a una remota cumbre donde un buitre (o un águila imperial) le devore eternamente las entrañas. Yo no niego los errores y los voluntarismos, pero no sé olvidar la vocación de pueblo de la Revolución, frente a agresiones que han usado todas las armas para herir y matar, así como los más poderosos y sofisticados medios de difusión (y distorsión) de ideas.
Jamás he dicho que el bloqueo tiene toda la culpa de nuestras desgracias. Pero la existencia del bloqueo no nos ha dado nunca la oportunidad de medirnos a nosotros mismos.
A mí me gustaría morir con las responsabilidades de nuestras desdichas bien claritas.
Por eso invito a todos los que aman a Cuba y desean la dignidad de los cubanos, a gritar conmigo ahora, mañana, en todas partes: ¡Abajo el bloqueo!
García Márquez dice que cuando los Estados Unidos hagan su segunda revolución -la socialista- va a ser una bien grande y muy buena. Y yo le creo que va a ser así.
Pero nos hemos reencaminado tan bien por aquí por la Argentina, que hasta me juego que primero va a llegar la segunda nuestra, esa que también es hija de Don Gabriel, de los norteamericanos y de todos los pueblos del mundo.
"Flowers", Andy Warhol
Ya no te espero
Llegarás, pero más fuerte
Más violenta la corriente
Dibujándose en el suelo
De mi pecho, de mis dedos
Llegarás con mucha suerte
Ya no te espero
Ya eché abajo ayer mis puertas
Las ventanas bien despiertas
Al viento y al aguacero
A la selva, al sol, al fuego
Llegarás a casa abierta
Ya no te espero
Ya es el tiempo que fascina
Ya es bendición que camina
A manos del desespero
Ya es bestia de los potreros
Saltando a quien la domina
Ya no te espero
Ya estoy regresando solo
De los tiempos venideros
Ya he besado cada plomo
Con que mato y con que muero
Ya se cuándo, quién y cómo
Ya no te espero
Ya he liberado a tu patria
Hija de una espera larga
Ya hay un primero de enero
Que funda a sus compañeros
Con la sed de mi garganta
Ya no te espero
Porque de esperarte hay odio
En un noche de novios
En los hábitos del cielo
En madre de un hijo ciego
Ya soy ángel del demonio
Ya no te espero
Después de enumerar los logros y fracasos del Estado soviético, Lenin continúa subrayando la necesidad de admitir francamente los errores: “Están condenados aquellos comunistas que imaginan que es posible terminar la empresa de construcción de una época, como lo es sentar las bases de la economía socialista (particularmente en un país de pequeños campesinos), sin cometer errores, sin retrocesos, sin numerosas alteraciones de lo que falta terminar o de lo que se ha hecho mal. Los comunistas que no caen en el engaño, que no se dejan vencer por el abatimiento y que conservan la fortaleza y la flexibilidad para ‘volver a empezar desde el principio’, una y otra vez, encarando una tarea extremadamente difícil, no están condenados (y es muy probable que nunca perezcan)”.
(Andy Warhol “Red Lenin”, 1987)
Este es Lenin en su mejor estilo beckettiano, haciendo resonar las palabras de Rumbo a peor: “Inténtalo de nuevo. Fracasa de nuevo. Fracasa mejor”. El símil al que recurre Lenin merece una atenta lectura. Su conclusión –“Volver a empezar, desde el principio, una y otra vez”– deja claro que está hablando, no meramente de desacelerar el progreso y fortificar lo que se ha logrado ya, sino precisamente de descender y regresar al punto de partida: uno debería “volver a empezar”, no desde el lugar a donde logró ascender en el esfuerzo anterior, sino desde el principio. Para decirlo con las palabras de Kierkegaard, un proceso revolucionario no es un progreso gradual, sino un movimiento repetitivo, un movimiento que repite el comienzo una y otra vez… y éste es exactamente el punto donde nos encontramos hoy, después del “oscuro desastre” de 1989.
Luis Labraña dice que viene de familia, partido y juventud comunista. Tras esa supuesta cuna suponemos que luego se hizo montonero. Treinta y pico de años más tarde los mass medios que nunca difunden un asado reconciliatorio en Campo de Mayo, donde Labraña aparece vivito, coleando y ejemplarmente abrazado a sus “enemigos de guerra”. El brindis se hace justo cuando el precandidato Duhalde lanza su propuesta de referéndum llamando a “parir en 2011 un gobierno para todos los argentinos”, sin encontrar mejor ejemplo que emparejar comunistas y socialistas con los que quieren a Videla. Curioso. De ahí al programa de Grondona para que Labraña aclare su origen rojo y diga que la URSS, China y Cuba han sido Estados pioneros en materia de secuestros, y que aquí en nuestra patria no hubo tantos desaparecidos como dicen los organismos de derechos humanos:
“Yo creo que delirante es hablar de 30 mil desaparecidos”
Y algo notable: la cuestión de su “autoridad”. Con cada una de sus afirmaciones el hombre nos enrrostra la “autoridad” acumulada como ex comunista, como ex montonero, como ex guerrillero, como ex exiliado en Holanda, como ex enemigo de guerra, etc. Basta con escucharlo y observar su gesto para darnos cuenta que ese curriculum vitae pertenece a un veteranísimo empleado al servicio de las autoridades policiales (y parapoliciales, naturalmente).
Si se armaba la rosca en lo de Grondona y Parrilli le alcanzaba a clavar un lapicerazo, el tipo iba a entrar a sangrar y vomitar esa misma leche de androide que chorrea Ian Holm (Ash) al final de “Alien”. Miren si no el parecido:
Anoche estuvo Luis Zamora en 678. Lo llevaron para pegarle un poco, y debo reconocer que resultó placentero ver a un contrera patológico (en el sentido leninista de la pediatría) recibiendo ñapis como la de Barone: “Luis, ahora que te tengo acá a mi lado te quería preguntar por qué será que siempre te has quedado tan solo. Te llevo contados 10 diez nombres de partidos de izquierda que armaste en tu trayectoria”. Fue un golpe de nocaut por más que Luis intentara recuperar puntos mandándose la parte como el único abogado que estuvo con las Madres desde la primera hora, es decir, haciendo exactamente lo mismo que le recrimina a un gobierno que según él “se apropió de la lucha por los derechos humanos”.
El problema estuvo en que las declaraciones de Zamora, editadas junto con los últimos dichos de Solanas respecto de la deuda externa, fueron presentadas bajo los títulos y zócalos de, palabras más o menos, “¿Qué está haciendo la izquierda?” o “La izquierda está en cualquiera”. Como si con ambos personajes quedaran sintetizadas nuestras diferentes identidades y experiencias de izquierda, reunidas contra tantos inconvenientes y persecuciones, incluyendo las sufridas por los comunistas durante los primeros gobiernos de Perón y las que miles de peronistas padecieron años más tarde a manos del ala facista de su propio movimiento.
Aunque el trazo grueso no se corresponde con la calidad periodística del panel –verdadero gancho del programa más que la justa y necesaria aparición de un buen exponente de “mierda oficialista”–, podría pasar de largo si no fuera porque durante la emisión del miércoles, tras poner al aire el compilado “Volvió Zamora” y anunciar su próxima visita, Sandra Russo dijo: “Hay gente que piensa en hacer política construyendo y articulando alianzas, impulsada por ganas de llegar al poder y producir los cambios, pero la izquierda argentina se ha negado desde hace muchos años sistemáticamente a las grandes construcciones populares”. A su turno, Barone apeló a la metáfora de la “estudiantina”, como si la madurez y la eficacia política pudieran existir al margen del estudiantado y el útero de ideas y militantes que son las aulas desde la Reforma Universitaria gestada en 1918 al centro de nuestro país.
La izquierda argentina no empieza ni termina en Pino Solanas o Luis Zamora. Ni ahora ni nunca. Hablar de “la izquierda” como un espacio político generalizado que no representa a los panelistas de 678 ya no puede ser presentado como punto de equilibrio o sensatez de nadie. Están los izquierdistas que adoptan posiciones anti-oficialistas que terminan favoreciendo a la derecha, y están los oficialistas que adoptan posiciones anti-izquierdistas que también terminan favoreciendo a la derecha.
Ante las acusaciones de ser un “engendro oficialista”, 678 supo retrucar sacando la “mierda oficialista”. Hagamos fuerza para que esas dos frases sigan claramente enfrentadas y no corran ningún peligro de acabar combinadas y reducidas a una sola de sus palabras.
Ya desde nuestras más tempranas andanzas de nietos, cuando los años duraban siglos y los días cuentos, nos fuimos enterando de que en el reino del tiempo había una hora muy lejana y misteriosa que sería la última. Aquel secreto a voces amenazaba terrible nuestras fuerzas infantiles todopoderosas. Pero entonces no le teníamos miedo al tiempo, y no le guardábamos ningún respeto por más estricto y severo que a la larga fuera. Aunque intuíamos que los abuelos estaban adelante de la odiosa fila, y hasta alguna vez sollozamos ese destino en sus brazos, teníamos a favor que mientras tanto faltaba muy mucho: muchas navidades, muchos regalos, brindis, besos de despedida, reencuentros, diplomas, orgullos, casamientos, muchos veranos con sus inviernos, cumpleaños, años nuevos, y hasta nietos y abuelos nuevos.
Dicho reinado de la edad ha transcurrido armonioso en casa de los Salinero, evidentemente agradecido por esa célebre hospitalidad que se respira desde la puerta siempre abierta de la calle Rawson, por donde hemos llegado y partido al mismo paso del paso del tiempo. Qué fácil es recordarse bienvenido por la voz pausada de la dueña de casa, y ser invitado a sentarse en los sillones de mimbre, esos que se corrían para lugar de las largas mesas del domingo y los asados. Hay a su alrededor tanta familia dichosa que conversa y rie agitando las copas de fiesta. Allí están mi Nona y mi Tata Gregorio, con su tocayo y consuegro, Don Goyo, hombre que es más amigo de la finca que del pueblo, a su lado y presidiendo la mesa. Por todo, la reunión y el recuerdo rebalsan de hermosura, y sobre todo porque está lleno de jachalleras. Moviéndose entre sus tronos a la cabecera y en la cocina, al cuidado de que nada falte sobre los manteles va la más linda de todas. Doña Argentina como el país se llama. Los días de novia le han quedado atrás, pero su peinado y su encanto han superado a la juventud con una victoria categórica y exquisita.
Cuentan mis primas que ayer, en la siesta del viernes, se les hizo presente aquella hora misteriosa de antaño, y que fue un momento tan absoluto de compañía que era posible atravesar juntos todo el tiempo a la velocidad de una nube. Y que así, en el mediodía de ayer, Doña Argentina se nos murió al cabo de abuela.
“... Creímos que se había terminado, pero estábamos equivocados. Como a una bestia que no puedes enajular, los Republicanos convencieron no sólo a los medios, sino a USTED y sus queridos Demócratas, que 59 votos era ¡una “minoría”! Tiempo precioso se perdió intentando llegar a un concenso y tratando de ser bipartidista.
Bueno, Ud y los Demócratas han estado al mando por más un año y ni una sola regulación bancaria ha sido restablecida. No tenemos sistema universal de salud. La guerra contra Afganistán ha ido en aumento. Decenas de miles de americanos continúan perdiendo sus trabajos y son desalojados de sus hogares. Para la mayoría de nosotros no es suficiente que Bush se haya ido. Bush se fue... Hurra. No se creado un puto trabajo nuevo.
Ud es un buen tipo, Sr. Presidente. Vino a Washington con la mano extendida hacia los Republicanos, y ellos simplemente se la cortaron. Ud quería ser respetado y ellos decidieron que iban a decir que no a cualquier sugerencia suya. Ud siguió diciendo que todavía creía en el bipartidismo. Bueno, si Ud realmente quiere bipartidismo, sólo métale para adelante y deje que los Republicanos ganen en noviembre. Entonces va a tener todo el bipartidismo que se le antoje.
Permítame ser claro en una cosa: en las elecciones 2010 los Demócratas van a recibir una paliza de proporciones bíblicas si las cosas no cambian ahorita mismo. Y cuando una mayoría Republicana retome el control, ellos, junto con unos cuantos Demócratas conservadores que hay en el Congreso, bipartidariamente van a pasar a destituirlo por socialista y ciudadano de Kenia. ¡Qué lindo ver a ambas partes trabajando juntas nuevamente! Y la pequeña ventanita que teníamos para arreglar este país se habrá cerrado. Gone. Gone, baby, gone...”.
Gente: comparto la bronca por el norte que está marcando la brújula de los “sureños”, tanto libres como proyectos; pero creo que en los argumentos que encabezan el artículo están las mejores armas para discutir el punto:
“La intención de la Presidenta de la Nación de pagar a los organismos financieros internacionales unos 2.187 millones de dólares que vencen este año y otros 4.382 millones a tenedores privados de bonos de la deuda en default, con las reservas excedentes del Banco Central, intenta ayudar a que el país pague intereses más bajos de una deuda externa que este Gobierno no contrajo y debe pagar, sin tocar para ello ni un sólo peso de la Asignación Universal para la niñez, de la jubilación, de los salarios, de la producción nacional y de la inversión pública”.
Dichas armas se afilan también priorizando la síntesis autocrítica y las astucias de la diplomacia por sobre el facturómetro y la denostación de quienes han sido nuestros aliados (o de quien sea). En cuanto al comentario que dice:
...una investigación de la deuda que, aunque legítima desde una reivindicación ideológica de los sectores progresistas, sería totalmente contraproducente para la macroeconomía, y por lo tanto en los bolsillos de los trabajadores ya que como sabemos al haber un declive en el avance económico las empresas cargan los costos de frenar la economía en el salario y los empleos de los trabajadores...
Investigar la deuda es legítimo desde varios puntos de vista -entre ellos ideológico- al margen de quien lo reivindique. En los argumentos de Pancho Bolche no se explica por qué una revisión y saneamiento contable, sin afectar el cumplimiento de los plazos pagaderos actuales, implicaría desinversión, desgeneración de empleos, menor entrada de divisas, menos plata para obras públicas, aumentos salariales y jubilatorios, etc. (Cosa que aparte me suena, y no muy bien precisamente) Por otra parte, le corresponde al gobierno, con nuestro apoyo, impedir que un declive en la economía de las empresas redunde en el deterioro salarial de sus empleados. Diérase o no el caso de una baja (me cacho el zurdo) lo que corresponde -y desde todo punto de vista que no sea el de ya sabemos quien- es apuntar contra el famoso coeficiente de desigualdad. Éste es por afano el mejor gobierno que yo he vivido, y los voy a votar en el 2011 (siempre y cuando uno o, mejor, los dos sean de la fórmula) pero no por eso está muy lindo que haya ricos más ricos y pobres menos pobres.
Si algo ha cambiado significativamente en los últimos dos años, eso es nuestra imagen del periodismo y los medios de comunicación. Fueron la economía y la política las manos que al dividir las aguas nos dejaron ver más claro el fondo. Diarios y revistas, canales y noticieros, personas y personajes ya no son más lo que eran hasta hace muy poco. Que el patético espectáculo del kontrakirchnerismo no nos impida disfrutar de los primeros pasos de una nueva etapa.
La peligrosidad del rumbo que ha escogido Proyecto Sur crece proporcionalmente a la soberbia de su dirigencia. Se entiende: el oportunismo amerita envalentonarse. El bar mediático les abrió la puerta grande para entrar a beber por cuenta de la casa con la única condición de hablar mal del gobierno. Entre copas de fama y medidas de votos, fueron coronados como flamantes talentos argentinos en el arte de hacer centroizquierda. Los dueños no pierden ocasión de abrazarlos y de decirles al oído “Ahora les toca a ustedes…”. Los bartenders tienen órdenes de servirles preguntitas en bandeja. La clientela habitual los adula y festeja. Así, saludando desde la barra televisiva, noche a noche nos invitan con fuertes y caros tragos de “dignidad nacional” y “decencia cívica”. A mí todavía me dura la resaca de los cócteles conque me convidó el Chacho.
El resultado final de las elecciones en Chile ha significado un mal paso que deja por delante a un presidente pinochetista en La Moneda y la amenaza de un tsunami reaccionario proveniente de la franja del Pacífico. Pero también una seria advertencia para los gobiernos progresistas, en el sentido de que: los lastres neoliberales, las vacilaciones a la hora de ampliar y robustecer su base popular, y la falta de un compromiso ecológico a prueba de dudas, le allanan el camino a las fuerzas restauradoras de un “orden” militarizado, criminal, asquerosamente desigual y servicial a los intereses del imperio.
Asimismo, esta nueva experiencia de fractura del centroizquierda producida cuando una parte apuesta a capitalizar el desgaste resultante de sumar la poderosa y agresiva impugnación del enemigo con las debilidades y claudicaciones señaladas, revalida la necesidad urgente de reunir en nuestro país una alternativa democrática capaz de hacer frente a la contraofensiva conservadora e influir efectiva y positivamente en el destino del gobierno, aportando un faro de referencia sólido que permita esquivar los arrecifes del oportunismo y el seguidismo, para guiar esta experiencia alentadora hacia buen puerto.
En pleno verano, mientras se conocían los resúmenes positivos de la actividad económica del 2009 y la opinión pública confluía despidiendo a Sandro, la escandalosa negativa de Redrado a la creación del Fondo Bicentenario y su salida del Banco Central, sirvió para reciclar el ánimo desestabilizador instigado desde la resolución 125 por el feroz complejo económico, político y mediático que la misma aglomeró. Queda claro que la intención del arco opositor es presionar para que el gobierno pague la deuda con haberes presupuestarios, a costas de un descenso drástico en la inversión social, el PBI, los niveles de ocupación y salario, todo lo cual redundaría en el deterioro electoral de los Kirchner.
Un antológico reclamo militante, por dondequiera pintado por las juventudes políticas de ayer y hoy, dice: “No al pago de la deuda”. La vigencia práctica de dicha herramienta, demostrada con dignidad por el gobierno ecuatoriano, debiera movilizar la decisión presidencial de apoyar la causa que investiga los orígenes y montos fraudulentos de las obligaciones externas, y que tramita actualmente en el Juzgado Federal Nº 2. Sería un grave error no hacerlo.
Conviene prestar más atención a la relación (cuando menos temporal) que tuvieron estos hechos con la visita reciente de Arturo Valenzuela, Subsecretario de Asuntos Hemisféricos de los EEUU, quien bajó a Buenos Aires para transmitir el apoyo descarado de la Casa Blanca al proyector opositor. Los halcones norteamericanos están decididos a voltear en su favor a todos aquellos gobiernos de Latinoamérica y el mundo (caso Honduras) que representen un escollo para su estrategia de controlar las reservas biológicas del planeta. Recursos escasos a cuyo respecto, en la cumbre climática de Copenhague, Barack Obama y su gabinete reasentaron posición, ésta es: no respetar los programas tendientes a disminuir la emisión de gases venenosos y continuar relativizando (y conspirando contra) la abrumadora mayoría de los informes científicos que alertan sobre la inminente catástrofe ambiental que se cierne sobre la Tierra, de la que los Estados Unidos, contaminador atmosférico y consumidor de energías número uno, es el principal responsable. Cabe resaltar la extendida movilización de la comunidad danesa, y de la estadounidense, desoída y traicionada por su actual mandatario, mismo que tras reforzar su presencia invasora en Afganistán fuera bochornosamente premiado con el Nóbel de la Paz.
El uso de las armas como antídoto para frenar estos índices delincuenciales que la peor prensa exacerba y que son mera consecuencia de la crisis del sistema capitalista, ha fracasado estrepitosamente en todos los casos, y ha sumido a las ciudadanías en un reino de vigilancias, pistolas e itakas, que lejos de llevar tranquilidad, ha sembrado las calles de niños y jóvenes muertos. Cuando Eduardo Duhalde agita esta variante, no hace más que desnudar su más absoluta incapacidad para resolver con sensatez el problema, evocando los nombres de “Darío y Maxi” conque ha sido rebautizada la estación de tren Avellaneda. De hecho, sus dichos fueron lanzados desde nada más y nada menos que un país como El Salvador, allí donde, precisamente, la derecha política perdió el gobierno a manos de la izquierda por insistir en sus frustrados planes de “mano dura” coherentes con la brutalidad de sus métodos políticos y económicos.
Los aprietos en materia de gobernabilidad no podrán ser resueltos apelando a la recomposición del entramado de poderes que sostuvieron la primer presidencia Kirchner. Gran parte de la burguesía agraria e industrial que supo beneficiarse con aquella, y cuyas arcas, muy a pesar del colapso recesivo mundial, no mermaron en el transcurso del año pasado, hoy está lanzada a la lógica de derrocar a este gobierno y restaurar las consabidas medidas de ajuste que favorezcan ad infinitum sus privilegios de clase. Es decir: hay una guerra.
No obstante se achica el escenario donde “Golden Boy” Redrado ostenta lo aprendido en sus costosas lecciones teatrales, imitando a Cobos (vergüenza de la UCR) como violador serial de las instituciones que ambos dicen defender, el gobierno nacional paga una vez más el costo de juntarse con semejantes personajes y compañías, protagonistas de las peores escenas de la película argentina de las últimas décadas.
Cristina, Néstor Kirchner, Aníbal Fernández y el conjunto de la avanzada más progresista del gobierno tienen en sus manos la (difícil) tarea de conducir al país en el camino independiente que sus mejores pasos han abierto. En él están plantadas no sólo las esperanzas y la lucha de lo mejor del pueblo peronista, también de muchos argentinos que adhieren o participan en diferentes espacios de trabajo social (llámense partidos, movimientos, ONGs, etc.) y de aquellas mujeres y hombres que, si bien a diario defienden la perspectiva merecida de un mundo en paz, sin hambre ni violencias y en plena armonía ecológica, no consiguen identificarse con ninguna estructura de realización política. Atascadas en sus mañas dirigenciales, sus discursividades panfletarias y sus ritos simbólicos éstas no hacen otra cosa que trabar la bienvenida real y efectiva de nuevas fuentes de hermandad y creatividad que serán decisivas para sostener, empujar y perfeccionar este proyecto.
Cristóbal Kent
Hay una guerra entre ricos y pobres
una guerra entre el hombre y la mujer
Hay una guerra entre los que dicen que hay una guerra
y los que dicen que no la hay
¿Por qué no vuelves a la guerra?
Eso está bien, metete
¿Por qué no vuelves a la guerra?
Recién comienza
Bueno, yo vivo aquí con una mujer y un niño
la situación me pone un poco nervioso, sí
Me levanto de sus brazos, ella dice:
“Creo que tú llamas a esto amor, yo lo llamo servicio”
¿Por qué no vuelves a la guerra?
No seas un turista
¿Por qué no vuelves a la guerra?
Antes de que nos hiera
¿Por qué no vuelves a la guerra?
Deja que todos se pongan nerviosos
No puedes soportar en qué me convertí
debes preferir al caballero que era antes
Yo era tan fácil de derrotar, era tan fácil de controlar
yo ni siquiera sabía que había una guerra
¿Por qué no vuelves a la guerra?
No te avergüences
¿Por qué no vuelves a la guerra?
Todavía puedes casarte.
Hay una guerra entre ricos y pobres
una guerra entre el hombre y la mujer
Hay una guerra entre la izquierda y la derecha
una guerra entre lo blanco y lo negro
una guerra entre pares e impares
¿Por qué no vuelves a la guerra?
Recoge tu pequeña carga
¿Por qué no vuelves a la guerra?
Deja que todos queden a mano
¿Por qué no vuelves a la guerra?
¿No puedes oírme hablando?
Los representantes de todos los países del mundo llevaban varios días reunidos en Copenhague para la XV Conferencia de la ONU sobre Cambio Climático. A su manera acostumbrada, los poderes centrales de los países más ricos de la tierra intentaron por todos sus medios (legales e ilegales) relativizar las serias advertencias presentadas en los informes del Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático (PICC), que establecieron que “el cambio climático es una realidad inequívoca y más allá de cualquier duda científica”. El jueves 17 se filtró un documento confidencial en donde los delegados de dichos países acordaban impulsar un recorte de emisiones de CO2 sustancialmente inferior (la mitad) al reclamado por los países más vulnerables a la catástrofe ecológica.
Durante las deliberaciones, miles de jóvenes pacifistas y ambientalistas daneses se manifestaron por las calles de su "København". Entre ellos se encontraban policías camuflados de civil asistidos por una red de inteligencia telefónica montada para vigilar activistas. Unos 260 chicos y chicas fueron capturados y apresados en las movilizaciones.
Al otro lado del Atlántico, Greenpeace se congregó en la Cámara de Comercio de Estados Unidos en Washington y desplegó una pancarta que semejaba una cinta policial amarilla de esas que vemos en las películas. Un miembro de la organización declaró: “¡Esta es la Unidad del Crimen Climático de Greenpeace! Declaramos a la Cámara de Comercio de Estados Unidos como una escena del crimen climático. La Cámara de Comercio de Estados Unidos y otros grupos de presión de las industrias contaminantes han tomado al planeta de rehén. Están debilitando los esfuerzos de Estados Unidos para detener el cambio climático que está fuera de control y, como consecuencia, los líderes mundiales no están llegando a un acuerdo en Copenhague. Exigimos que los grupos de presión de la industria se terminen y desistan de sus intentos”.
El viernes 18, el miserable presidente de los Estados Unidos, bochornosamente condecorado una semana atrás por el reino vecino de Noruega con un premio “por la paz”, no contento con haber mandado decenas de miles de soldados más a tierras árabes, se presentó en la reunión mundial con su ya reconocida caradurez para no decir nada más que formalidades mentirosas. Mientras tanto, en Atlanta y Miami, ciudades del país que preside, las lluvias tapaban el techo de los automóviles, y CNN informaba que desde el parador más alto de la Torre Eiffel podía verse a París convertida en una ciudad del polo norte, como en El día después de mañana…
Bushama: El tiempo de hablar se ha acabado. No he venido a hablar, vengo a actuar.
Hamlet Chávez: …el Premio Nobel de la guerra dijo aquí mismo (por cierto huele a azufre aquí, huele a azufre, sigue oliendo a azufre en este mundo) que él vino a actuar. Bueno, demuéstrelo señor, no se vaya por la puerta de atrás, haga todo lo que tiene que hacer para que Estados Unidos se adhiera al Protocolo de Kyoto, y vamos a respetar Kyoto y a potenciar Kyoto, y a responderle al mundo de manera transparente.
La cara rota de Berlusconi, diría que como de muchachito asustado y al borde de la lágrima luego que lo acaban de arrebatar de un reverendo piñazo, no me hizo reír. No me dio alegría verlo así, ni nada por el estilo. También creo que él y los suyos han de estar agradecidos de que sólo le aventaron un objeto contundente.
Pero Silvio no es un muchachito. Ni falta que hace resaltar qué, quién es. Lo que puede que sea indicado es:
1) Repasar la máxima de que al adversario se le combate primordialmente con las armas de la política, que son varias. La sumatoria efectiva de destrezas individuales y facultades colectivas para su buen uso, aumenta las probabilidades de hacer cumplir el deseo de evitar la violencia propiamente física con sus dolores y riesgos fatales.
2) Sostener y/o acelerar la ofensiva política contra el gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, en especial apuntando al Jefe, cosa de aprovechar al máximo los e/horrores que por su propia cuenta viene y sigue cometiendo.
3) Ponerse a analizar (en la intimidad y en conjunto) la escalada policíaca en los niveles de represión. Evaluar y afinar la respuesta a los mismos.
Cerrada la bronca que causó el Nobel a Bushama, atentos al sentido de lo dicho durante la entrega (“...es necesario que los países vayan a la guerra para proteger a sus ciudadanos”) no sería imprudente experimentar algún miedito.
Por lo pronto en lo personal yo me voy preparando anímicamente y supero el efímero pesar provocado por la carita da Ber-lus-coni. Llegado el caso, no habrá más solución política-militar que verla incluso muerta. Caso contrario esa cara será la nuestra o, aún peor, la de nuestros bienamados. En cualquier caso habrá que pasar a reponerse pronto.