lunes, 10 de junio de 2013

Dedos pegajosos



Can't You Hear Me Knocking by The Rolling Stones on Grooveshark

Tapa del noveno álbum de los Rolling Stones, concebida por Andy Warhol, fotografía de Billy Name y diseño de Craig Braun. Apta para todo público.


Partido Comunista de las Galaxias


Space Oddity by David Bowie on Grooveshark

¿Es una aspiradora? ¿Es un ventilador? ¿Un tacho de "basura"? ¿Un Koh-i-Noor? No, es R2 D2, más conocido en Argentina como "Arturito". Compañerazo
 
 
PD: El "Koh-i-noor" supo ser en su momento el diamante más grande del mundo. Según leo, intuyo que en algún punto sufrió particiones. Originalmente pesaba 186 kilates (37,21 gramos) y fue encontrado hacen no menos de cinco siglos en Guntur, distrito de Andhra Pradesh. “El rey de las joyas” reluce engarzado en la corona de la Reina Isabel, “Elizabeth”, expuesta en la Torre de Londres. Propiedad a resolver en el futuro entre las compañeras y compañeros del Partido Comunista de Londres y el Partido Comunista de la India, ambos tirando quizás más bien a Mao Mao.

Partido Comunista de México

 
Mujeres Divinas by Vicente Fernández on Grooveshark

Hablando de mujeres y traiciones
Se fueron consumiendo las botellas
Pidieron que cantara mis canciones
Y yo canté unas dos en contra de ellas

De pronto que se acerca un caballero
Su pelo ya pintaba algunas canas
Me dijo: “Le suplico, compañero
Que no hable en mi presencia de las damas…”

Le dije que nosotros, simplemente
Hablamos de lo mal que nos pagaron
Que si alguien opinaba diferente
Sería porque jamás lo traicionaron

Me dijo: “Yo soy uno de los seres
Que más ha soportado los fracasos
Y siempre me dejaron las mujeres
Llorando y con el alma hecha pedazos

Más nunca les reprocho mis heridas
Se tiene que sufrir cuando se ama
Las horas más hermosas de mi vida
Las he pasado al lado de una dama”

Pudiéramos morir en las cantinas
Y nunca lograríamos olvidarlas
Oh mujeres, oh mujeres tan divinas
No queda otro camino que adorarlas

Vicente Fernández





domingo, 9 de junio de 2013

Partido Comunista de la Argentina



El Salvador by Duo Guardabarranco on Grooveshark

Marcelo Feito vivía en Munro, zona norte de la Provincia de Buenos Aires, área fabril y comercial que supo ser quizás el primer centro de outlets que haya existido por estos lados. Chabón con facha. Afiliado a la Federación Juvenil Comunista y tornero. Allí en su taller se hizo dirigente sindical. Quienes lo conocieron hablan de él como un tipo sereno pero muy recio a la hora de defender la buena conducta política revolucionaria. Cuentan que además tocaba la viola y cantaba lindo.

En 1986, en pleno proceso de autoanálisis partidario –realizado como cualquier terapia para revisar y comprender la historia de uno, sincerando cagadas y aciertos de manera de continuar con la vida en mejores condiciones– fue propuesto por la dirección del Partido para integrar una brigada que viajaría a El Salvador, Centroamérica, con la misión de sumarse a los contingentes que desde todas partes del mundo llegaban a dicho lugar para pelear del lado de la guerrilla, contra otro eslabón de la cadena de dictaduras facistas apoyadas por el gobierno de los Estados Unidos. La guerrilla ahí era un frente de cinco organizaciones político militares unidas bajo la sigla «FMLN»: Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional. Una de esas cinco fuerzas era el Partido Comunista de El Salvador, cuyo brazo armado eran las FAL, Fuerzas Armadas de Liberación. La movida era del todo confidencial, y honraba la tradición internacionalista de los militantes comunistas argentinos –en especial de las compañeras mujeres– que habían marchado en distintos tiempos a defender la Unión Soviética, la República Española, Cuba, Vietnam. El mismo Marcelo había formado parte el verano anterior de la Brigada del Café, enviada por primera vez a Nicaragua en enero de 1985 para colaborar con la cosecha anual de la Revolución Sandinista.

Tras un corto pero intenso entrenamiento militar, él y otros compas fueron saliendo hacia destino en distintas tandas. Marcelo llegó allá en enero de 1987. Para entonces, el FMLN llevaba ya seis años de guerra contra un ejército adiestrado, aprovisionado, asesorado y pagado (sueldos) por el gobierno norteamericano. La diferencia numérica era desfavorable cinco a uno, cuando menos. En armas estamos hablando de fusiles AK47 y M16 contra tanques, aviones y helicópteros de última generación. El conflicto terminaría recién en 1992, cuando los Acuerdos de Paz consiguieron desmantelar el aparato estatal represivo y convocar a elecciones libres en donde la guerrilla, a cambio de entregar (el grueso de) las armas, pudo participar con el mismo nombre (FMLN) como partido político hecho y derech… e izquierdo. Carrera electoral que éxito tras éxito parlamentario y municipal –no exenta de derrotas– culminó parcialmente en el año 2009, cuando por fin ganaron las presidenciales.

Es decir que nuestros camaradas llegaron justo en medio de aquella guerra. Marcelo se hizo querer y respetar al punto de que sus jefes le premiaron confiriéndole el grado y la responsabilidad de pasar a ser el “Teniente Rodolfo”. Tal era su nombre en El Salvador, donde para desorientar al enemigo la gente involucrada en la lucha se rebautizaba el nombre original con dos, tres y hasta cuatro nombres más verdaderos. Si me hubiera tocado a mí, y como Juan (John) ya soy, hubiera elegido seguramente “Pablo”, “Jorge” y “Ringo”; o “Diego” y “Armando”; “Carlos” y “Alberto”; “Luis” y “Alberto”; algo por el estilo. Marcelo eligió el de Rodolfo Ghioldi, elegido por el voto porteño para la frustrada Convención Constituyente de 1957, de quien se dice que era un orador majestuoso, comunista argentino que por similares aventuras de ultramar debió pagar cadena en la Isla del Diablo, Guyana Francesa, en la misma prisión de donde se escapaba el groso de Papillón, también conocida como Cayenna.

Marcelo y los demás llegaron aparte en un momento muy delicado y jodido de aquella tremenda guerra. Pasaba que por más bombazos que les tiraran, los guerrilleros no podían ser derrotados. Su claridad política y la organización humana que de ésta se derivaba eran mucho más fuertes que toda la tecnología de muerte. El amor es más fuerte. Ni hablar si además ha ganado en experiencia y recibe la solidaridad de quienes lo rodean, en especial del pueblo estadounidense, de donde provenía lo fundamental de la ayuda económica para comprar armas, municiones, comida, vestimenta, todo lo que necesitaba la guerrilla para mantenerse en pie. En Alemania, por ejemplo, los comunistas, socialistas, anarquistas y gentes de izquierda en general empezaron montando una campaña solidaria llamada “Balas para El Salvador”. Terminaron mangueando guita para comprar “Aviones para El Salvador”, los zarpados. Marx y Engels chochos: “Ese es nuestro amado país”.

Como no podían ganarles desde el lado contrario, por más napalm que tiraran, intentaron minarlos desde adentro: infiltrarlos. Hay que aguantar seis años de guerra, querido/a mío. Si escribo esto es porque no te quiero ver en esa situación, ni a vos, ni a mí, ni a ninguno de nuestros hijos, nietos, hermanos, sobrinos. Pero también lo escribo para ayudar a tomar precauciones. Porque hoy están concentrados en Arabia, pero así como nos mandaron a guardar medio siglo de dictaduras, y en tanto no haya una nueva revolución social en los EEUU, el día de mañana nos caen encima con marines, drones y toda la parafernalia mortal que esté de moda.

Pero ni con todo eso los podían vencer. Por lo tanto, basados en el desgaste psicológico de la batalla, apelaron a la táctica de revertir guerrilleros. Les ofrecían dinero, mandar a una madre enferma a atenderse en el extranjero, distintas formas. Y algo esencial: les ofrecían seguir vivos, pero sin pelear. Así llegaron a reclutar a compañías guerrilleras enteras. Fue muy jodido lidiar con eso, imaginate. Hubo que tener mucha solidez política (léase huevos) para capturar a un compañero –o compañera– que había caído en esas redes de desgracia.

Casi todos los compas del PCA se ganaron semejante confianza.

El 16 de septiembre de 1987, el Teniente Rodolfo y su escuadra de las FAL salieron a cubrir posta en un perímetro montañoso del departamento de Chalatenango, cerca de la frontera con Honduras, donde se ubicaba su campamento. Al mediodía fueron emboscados por un batallón enemigo. Desde otra posición, Carlos, otro comunista argentino, escuchaba la balacera. “Eso viene de por donde anda Rodolfo…”, pensaba. Horas más tarde la jefatura le comunicó que Rodolfo, Marcelo (John Lennon, George Harrison, Luis Spinetta, Charly García, Ernesto Guevara) había muerto aquel mediodía durante la emboscada, después de gastar todos los cartuchos de los que disponía. El proyectil que lo esperaba entró justo por en medio de su frente. Tenía 22 años.

Marcelo Feito está enterrado en el pinar de una loma, muy cerca del sitio final y de un río cristalino que se atraviesa por un puente colgante. A una cuadra de esa nube en el edén hay una escuela con jardín de infantes que lleva sus dos nombres y su grado de teniente.

En marzo del año que viene se disputan las próximas elecciones presidenciales de El Salvador, en la cuales el FMLN deberá defender su título contra una (o dos, ojala) de las derechas más astutas y pesadas que la política latinoamericana conozca. Su relación con la derecha venezolana es harto estrecha. Hay atentados fatales, encubrimientos e innumerables trapisondas terroríficas que los vinculan a fondo. Propongo por este medio y esta nota a mis compañeras y compañeros del Partido y la Federación Juvenil Comunista, a involucrarnos sin prisa –porque además tenemos nuestra propia campaña y elección local– pero con bonito ánimo, a otra lucha en esa tierra.

Vamos, vamos todas y todos a El Salvador. Llevemos flores juntos a la nube de Marcelo, el que le puso tu nombre al veredicto.
 
 

sábado, 8 de junio de 2013

Partido Comunista Animal




 
Kitty White, nacida en Londres en 1974 de la imaginación del japonés Yuko Shimizu. Mide cinco manzanas una encima de otra y pesa tanto como tres de ellas. Tiene una hermana gemela, Mimmy. Le encanta cocinar galletitas y adora los bizcochuelos de su madre. Le gusta también coleccionar cosas bonitas y sus materias preferidas son inglés, música y arte. La guacha factura cinco mil millones de dólares al año. Y yo cada vez que puedo: compro y regalo
 
 
 

Partido Comunista de Australia


The Plainsman by Fairport Convention on Grooveshark


Poco que decir, mucho para cantar: Trevor Lucas nació en Bungaree, Victoria, Australia, en 1943, y es una de las voces graves más bajas, machas y perfectas de la historia del rock. Fue el marido de la mejor cantante de esta misma historia, la inglesa Sandy Denny, con quien integró una banda que toca el cielo con los pies –Fairport Convention– y tuvo una hija llamada Georgina Rosa. Los padres de la nena murieron ambos muy jóvenes. Mamá Sandy a los 31 y papá Trevor a los 45. Esta letra del viejo de Georgina parece escrita por Atahualpa Yupanqui, Alfredo Zitarrosa, Johnny Cash, José Hernández o Jorge Borges.
 
Vengo del páramo y la montaña
de la cascada y el arroyo
Volví la espalda en la huella de la montaña
voy caminando en un sueño
Y cada nuevo horizonte
me parece el mismo
Pero todo lugar luce viejo y vacío
mientras se atraviesa la llanura

No hay nadie que cabalgue este camino conmigo
un llanero cabalga solo
La bienvenida espera junto a las puertas de una ciudad
nadie llamándome a casa
Llegué a este lugar solo
y así es como me voy a ir
Y todo lo que aprendo es el cambio de la estación
eso es todo lo que necesito saber

Oh, el mundo cuelga de lenguas de plata
con buenos consejos para dar
Si no podés mostrarme cómo morir
no me digas cómo vivir
La canción del llanero, creo, nunca es larga
es más de lo que el oído conoce
Y todo en lo que creo es en la caída de las hojas
cada vuelta de año


Partido Comunista de Londres



Speed of Life by David Bowie on Grooveshark


El cielo puede esperar



Partido Comunista de Mendoza





Joaquín Salvador Lavado Tejón, «Quino», nacido en julio de 1932 en Guaymallén, provincia de Mendoza.

viernes, 7 de junio de 2013

Todo lo que necesitas es un payaso


All You Need Is Love by "The Beatles 1" on Grooveshark


Lo primero que se necesita para ser un buen artista es un gran corazón. Eso es lo que guía su trabajo, su educación, su disciplina y su perfomance. No hay otro método. Es el único. Ahora bien, ocurre además que el corazón mismo es un lugar de laburo, aprendizaje, organización y prueba. Es un círculo virtuoso. Del corazón al taller y del taller al corazón. Cuanto más clara esté el alma respecto de sus fines y cuanto más entrenadas y distendidas tenga las alas, los poderes de la inspiración podrán viajar cada vez más lejos, cada vez más cerca del amor eterno, la canción perfecta y el público.

En ese grado de escuela se encuentran hoy el actor Manuel Santos Iñurrieta y su grupo teatral El Bachín. Dicho logro vocacional y conceptual queda de manifiesto una vez más en esta nueva obra, titulada “Mientras cuido de Carmela”, que se presenta los jueves a las 21.30 en el Centro Cultural de la Cooperación. La escena se compone para la ocasión con dos protagonistas centrales, el payaso y la beba, más un pupitre, una máquina de escribir (o compu) y un elemento constante entre las herramientas semióticas de Iñurrieta: el timbre de mesa que su personaje toca para cortar, pegar y enfatizar los sucesivos segmentos del monólogo. Digo bien: “su” personaje. Se trata de un payaso que, libreto tras libreto, reaparece para engullir el misterio de la sala dentro de un remolino de malabares circenses donde las palabras hechan fuego por la boca, donde todo puede convertirse en palomas y donde cada paso se da en lo alto de la cuerda floja.

En el post de promoción comentaba que la genética del payaso está notoriamente concebida a partir de las figuras de Alberto Olmedo, José Marrone, Pepe Biondi y Charles Chaplin. Olvidé mencionar a Tato Bores. Pero a diferencia de aquel, la filosofía política que aquí se mastica no tiene el gusto amargo del ironista coyuntural, tan diestro como estéril, sino la gracia sabrosa del pensador autocrítico que alimenta al espectador con un reflejo reconfortante y motivador. Porque la beba que el payaso cuida para juntar unos mangos mientras intenta escribir (“En 300 años seré millonario”) somos nosotros y es él. “Si no me equivoco no aprendo”, se reitera para sí. Le está enseñando a vivir a la nena, y la nena somos nosotros. Y esto vale de refilón muy en particular para aquellas personitas tan tontitas y malcriadas que gatean por la vida política –y la vida en general– a puro berrinche, encerradas en la grandilocuencia estúpida de su nombre y su corralito de consignas, marcando los errores de otros. 


Lo primero que se necesita para ser un gran artista es un buen corazón. Uno que sea capaz de hacerse nuestro mejor amigo, como ese que siempre nos entiende y apoya. Uno capaz de amar cada pequeña cosa. Una taza, una manta, un par de medias, una luna fría, el mes de junio. Uno capaz de escuchar más y monologar sólo cuando está solo o arriba de un escenario. Uno como el que nace cuando nace un hijo, una sobrina. Uno como el del uruguayo Víctor Hugo Morales, el mejor periodista de la Argentina, quien no pasa una sola noche del año sin asistir a algún evento artístico. Me pregunto si ya habrá visto “Mientras cuido de Carmela”. Si no, que alguien se la recomiende.
 
JBE